ELEGÍA A

FERNANDO SABIDO

 

 

La Muerte es muy puta”,

te “amó sin prejuicios

y “culminó su trabajo”,

tal y como predijiste.

Llegó a traición,

sin anunciar su cercanía,

apagando una intensa luz,

deteniendo un gran corazón.

 

Huérfanos nos has dejado de tu generosidad,

tesón, coherencia y compañerismo.

Vagaremos por este mundo materialista,

desamparados sin tu certera guía,

sin el faro de tus versos clarividentes.

 

Derrochaste por los poetas amor y sacrificio,

utilizando tu precioso tiempo en difundirlos,

amando la palabra y su significado,

la belleza plástica y su gozoso sinsentido,

comprometiéndote con los oprimidos,

construyendo puentes hacia un mundo más justo,

compartiendo con todos lo mejor de ti mismo. 

 

Me queda el consuelo de saber

a ciencia cierta

que estás ahora antologando

en un rincón del edén mítico,

a esos miles de poetas celestiales

de todos los eternos siglos,

que gozarán de una universal divulgación contigo,

amigo querido, inolvidable Fernando Sabido.

 

 

                       © Antonio Gómez Hueso